Sunday, June 3, 2012

Pasos no escasos


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

¿Cómo sería el punto de vista de mi mochila?

Al pensar en este concepto, de cómo mi mochila percibe el mundo, sentí lástima porque me imaginaba que su punto de vista sería muy aburrido.  Pero después de un tiempo, cambié mi punto de vista en cuanto al punto de vista suyo, y decidí que realmente podría ser muy interesante si una mochila tuviera la función de un compañero de viaje.  Yo, como el líder del viaje, estaría enfocado en lo del adelante, como un conductor de coche que no puede prestar atención en más que la carretera.  Pero una mochila, o mejor dicho, un compañero de viaje, podría enfocarse en mucho más del paisaje que el líder del viaje, y disfrutar de la vista entera a lo largo del viaje.  Así que, su punto de vista sería mucho más alumbrante que yo podría imaginar.  La mochila vería lo de directamente atrás, y también el paisaje pasándole por ambos lados.  Sería como la cámara de la compañía Google, la cual saca fotos continuamente en trescientos sesenta grados a lo largo de la calle.   Pero, aún mejor, la mochila podría también ver toda la naturaleza por encima de ella.  Teniendo todo esto en cuenta, ahora me parece que el punto de vista de una mochila sería mucho más interesante que el mío.

¡Qué lástima!  ¡La verdad es que no me la llevaba por mucho del viaje!  La parte del viaje que el Sr. Mochila disfrutaba más sucedió durante la excursión a Machu Picchu.  Mientras yo me enfocaba en paso tras paso hacía la cumbre de la ciudad, Sr. Mochila vio todo el país de Perú extenderse a través de su vista entera.  Vio las nubes y otras cumbres aún más altas por encima, y los detalles de las aberturas de cada puerta de piedra por la cual entré.  Vio el polvo por abajo, y cada paso sobre el cual pisé.  Al final de mi período de descanso y exploración en la ciudad, bajé de la cumbre, y Sr. Mochila vio la ciudad anciana engrandeciéndose con cada paso, casi como si fuera inclinado sobre nosotros.  Me pregunto si Sr. Mochila es un medio de fantasmas…quizás también vio a los habitantes fantasmales de Machu Picchu, despidiéndose de nosotros cuando nos fuimos.

Jeromy Thorarensen 3 de junio de 2012

Sunday, May 27, 2012

El viaje del viajero


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

¿Qué significa ´´viajar´´ para mí?

Creo que el verbo ´´viajar´´ es una conjunción de otros verbos.  En primer lugar, para viajar, hay que ir.  No creo que una persona pueda viajar sin moverse el cuerpo por largas distancias en el espacio.  También, hay que ver lo que hay.  Se puede ver otros lugares y otras culturas en la tele o en línea, pero así sólo se ve las cosas, no se experimentan.  Es esencial que el viajero se vaya y vea, ambos verbos de acción a la vez.  Si no es así, el viajero realmente no está viajando.

Creo que hay una forma de viajar físicamente, al ir, ver, y experimentar, pero también hay viajes interiores, los cuales tienen la misma importancia.  Se llaman viajes mentales o espirituales.  Podemos pasar por nuestras memorias de lugares pasados, y al hacer este viaje interno podemos aprender más sobre nosotros mismos.  El viaje físico nos permite ver otras culturas y personas, pero el viaje espiritual nos permite ver dentro de nosotros.  Ambos son importantes para que conozcamos nuestro lugar en el mundo.  Creo que al viajar, aprendemos de dónde somos y quiénes somos, y de allí en adelante, podemos determinar a dónde queremos ir y quiénes queremos ser.  El viaje nos da un conocimiento metacognitiva de los seres que somos.

La vida es una experiencia, y a través de esta experiencia aprendemos y crecemos. Si pudiéramos vivir todas las vidas posibles, ¡cuánto sabríamos!  Creo que al viajar, podemos ver un poco de muchas vidas más.  No tenemos que quedarnos con una vida de experiencia limitada.  Si no salimos de la casa, no solamente nos quedamos en un lugar, aburridos e inquietos…nos quedamos con un punto de vista sobre el mundo y nuestras vidas muy pequeñas.  Nuestro conocimiento de lo todo sería como un mármol ante un globo.  Tenemos que viajar para encontrar amigos, ideas, lenguajes, comidas, culturas…para disfrutar de las humanidades de cada rincón de nuestro planeta.  Hay lecciones y experiencias en cada pueblo, en cada calle, en cualquier lugar donde hay otra persona.  Y si no hay otra persona en nuestro destino, podemos encontrarnos a nosotros mismos.  No importa adónde vas, allí tú siempre estarás.

Jeromy Thorarensen 27 de mayo de 2012

Más duradera que la tierra


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.  (Imágenes de http://www.andes.org.uk/expeditions-and-explorations/cuzco-machu-picchu-extension-info.asp  y http://www.virtualtourist.com/travel/South_America/Peru/Departamento_de_ Cusco/Cusco-1609235/Things_To_Do-Cusco-Hatunrumiyoc_Twelve_Angle_Stone-BR-1.html )

No he añadido esta foto para demostrar una calle típica de Cuzco, aunque sí, el piso de la calle que aparece es muy común.  El camino de los coches es visible, pues pasan por las tejas planas, y hay espacio suficiente en ambos lados para los pedestres.  Las calles así se ven por todas partes de Cuzco, pero solamente en ciertas partes de la ciudad hay combinaciones perfectas entre las piedras ancianas y los edificios contemporáneos.

Cuando estuve en Sacsayhuamán vi piedras iguales, puestas por muchos siglos y dejados como un esqueleto.  Aquellas piedras se diferencian del paisaje porque son ruinas en medio de la naturaleza, y no hay tanta evidencia de la presencia de los humanos vivientes.  Sin embargo, en Cuzco, casi no me di cuenta al principio de la existencia de más de estas piedras ancianas.  Estaban por sólo algunas partes, integradas en la ciudad nueva de tal manera que parecían ser construidas naturalmente con el resto de los edificios, o sea, al mismo tiempo.

Estas piedras deben ser otra (la octava) de las maravillas del mundo.  Los albañiles del período de los Inca han hecho muchas obras con piedras que pueden compararse con las pirámides, los arcos de los romanos, o el Stonehenge.  La manera antigua de formar y colocar las piedras perfectamente, sin dejar huella suficiente para meter ni un cuchillo, no tiene igual.  No me puedo imaginar cómo lo hicieron.  He investigado y preguntado por estas piedras, pero sólo encuentro teorías y supersticiones.  Nadie me lo puede explicar de una manera razonable.

Hay una piedra muy única entre todas estas piedras, y se encuentra en una parte de Cuzco llamada Hatunrumyoc, en una calle que sale de la Plaza de Nazarenas, casi en el punto medio.  Se llama ´´la piedra de doce ángulos,´´ porque sí, tiene doce ángulos formados de las piedras que la rodean.  Me pregunto quién tiene el tiempo necesario para buscar entre todas las piedras la que tenga más ángulos que las demás…cuando yo estaba mirando esta piedra, un hombre me dijo que hay dos otras piedras, una con trece ángulos y la otra con catorce, pero los ángulos de esas dos piedras no eran tan perfectas como esta de doce.  Yo decidí que esta piedra me bastaba, y no quería buscar las otras dos.

Jeromy Thorarensen 27 de mayo de 2012

Saturday, May 12, 2012

La máscara de Cuzco


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

Hay un montón de influencia española en esta ciudad.  La cultura indígena ha sido enmascarada por arquitectura y colores españoles, pero debajo de la máscara la sangre indígena pulsa fuertemente.

En Cuzco la pobreza de la gente era más evidente.  De hecho, todo el camino hacia Cuzco demostró esa pobreza, así que al llegar a la ciudad misma no había sorpresa.  Los edificios que más representan la cultura española (las iglesias, edificios del gobierno, y algunas escuelas) son los que reciben más atención y reparaciones.  Hablé con una viejita que trabaja en el hotel donde me voy a quedar y me dijo que hubo una huelga grande hace unos días, con estudiantes protestando el gobierno en las calles.  Me dijo que así es cada unos días, pero no llega a ser muy violento.

Pues hasta aquel momento yo estuve rodeado por gente, y necesitaba estar solo.  O por lo menos más solo.  Me quedé en mi cuarto y la mañana siguiente me fue al sitio llamado Sacsayhuamán.  Siempre cuando viajo, intento ver los lugares más importantes, extraños, y ocultos.  Para mí, estas tres descripciones se aplican a Sacsayhuamán.  En realidad, había mucho que yo podía ver, aparte de las fundaciones de una ciudad.  Pero esta falta de edificios y estructuras reconocibles permite que la imaginación vuele por todas partes.  Sé que en este lugar, como muchos otros que he visitado, ya ha sido investigado a una profundidad muy científica por los científicos.  Pero aún así llego a mis propias conclusiones de cómo fue la vida para los que hicieron estas fundaciones.  Yo había oído hablar de las piedras de Machu Picchu, pero no sabía que encontrara la misma cosa aquí en Cuzco, en las ruinas de Sacsayhuamán.

Por el resto del día me frustré pensando fuertemente en las piedras perfectas, hechas por una civilización antigua.  Círculos perfectos, enmarcados dentro de cuadrados perfectos, pero si había una ciudad encima de estas fundaciones, ¿adónde se fueron los restos de los edificios arruinados o destruidos?  ¿Cómo es posible que no haya una pila grande de rastros en algún lugar de lo que se había construido sobre las piedras perfectas?  Aquí no hay sangre indígena, pues no hay máscara indígena con que la sangre se puede ocultar.  Volví a mi hotel con más preguntas que antes sobre la historia del mundo.

Jeromy Thorarensen 13 de mayo de 2012

Lo tejido


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

Ya he hecho el viaje de Lima a Cuzco, pero hablaré sobre Cuzco más adelante.  Primero, ¡tengo que hablar sobre todo lo que he visto hasta ahora!  Pues, quizás no hablo de todo.

Hay mucha diferencia entre la gente de Lima, de Cuzco, y especialmente de toda la tierra entre estas dos ciudades.  En Lima hay de todo nivel de estatus social, porque es una ciudad grande y las personas que viven en ella tienen acceso a toda la cultura y ropa de afuera del país.  Hay los ricos que se visten muy de moda, y hay los pobres que llevan lo que tienen.  Pero al viajar más lejos de la costa, hacia el interior de Perú (y hacia el centro histórico de los inca), se ve más de la cultura indígena.   Las madres llevan sus bebés consigo a todas partes en bolsas tejidas de todos los colores…de hecho, casi todo lo que llevan ha sido tejido, y es muy colorido.  Un hombre que conocí en el bus me intentó explicar las gorras (sombreros me dijo, o algo) que llevan las mujeres.  Según él, se puede determinar si una mujer es casada o es soltera, y también que hay detalles que indican cuántos hijos e hijas han dado a luz.  Pero él no lo entendía muy bien, y no me lo explicó muy claramente.  Y esto, también según él, sólo existía entre las mujeres indígenas que realmente respetaban su cultura.

En casi todos los pueblos que pasamos había grupos de músicos tocando sus instrumentos.  Pregunté a otro hombre (que me explicó toda su historia, y de cómo es indígena y europeo) si había una fiesta especial.  Me dijo que hay muchas fiestas, y muchas de ellas son una mezcla entre las celebraciones cristianas e indígenas, pero de momento no hubo ninguno, pero aún era muy común ver los músicos por todas partes casi todos los días. Entre los pueblos había muy poca tierra dedicada a la agricultura, y en la mayoría de ellas había espárragos y patatas.  En otras áreas hay mucho café arabica, pero no lo vi.

La última cosa que vi en camino a Cuzco que realmente me capturó la atención fue la diversidad de nacionalidades que habían sido incorporadas o tejidas en la identidad indígena de Perú, tan diversa como los colores de la ropa tejida.  Conocí a gente con sangre indígena mezclada con sangre y cultura china, rusa, japonés, marroquí, africana, polinesia, alemán, gringa (jaja)…..de todo.  Creí que entendí la metáfora de un crisol de culturas después de vivir en los estados unidos, pero aquí la mezcla era mucho más fuerte de lo que yo había visto antes.  Y todos son muy tranquilos y amables.

Jeromy Thorarensen 12 de mayo de 2012

Sunday, April 29, 2012

Picarones en Perú


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

Después de viajar y comprar tanto, decidí quedarme solo en el hotel e intentar cocinar algo, en vez de salir otra vez y buscar un restaurante peruano.  Cuando estuve en las islas canarias, comí un montón de postres llamados ´´pachungas,´´ las cuales eran muy dulce y llenas de crema.  Pero aquí en Perú hay un dulce llamado ´´picarón,´´ el cual decidí cocinar en la paz y el silencio de mi cocina en el hotel.  También, ya que tengo más limones, hay que hacer ´´limonada frozen,´´ el cual realmente tiene un nombre ideado en Spanglish.  La limonada fue muy fácil, y debido a que los picarones son fritos, y este método de cocinar produce mucho calor, hice la limonada primero.  Sólo necesitaba una taza de azúcar, y una taza y media de agua, las cuales herví hasta disolver el azúcar.  Después de enfriar la mezcla, añadí media taza del zumo natural de limones (el cual se llama jugo de limón aquí), y cuatro tazas de hielo picado.

Bebí la limonada frozen a menudo mientras cociné los picarones.  Para hacer la masa, herví patatas y calabaza en una mezcla de agua, dos ramas de canela, dos cucharaditas de semillas de anís y un cucharadita de clavo.  La dejé a ebullición hasta poder hacer un puré de las patatas y calabaza, las cuales mantuve separadas.  Luego, después de dejar media taza de agua y levadura mezcladas por cinco minutos, añadí dos huevos, un pico de sal, un cuarto de taza de brandy, y los dos purés.  Al mezclarlo todo, añadí poco a poco harina hasta tener una masa perfecta.

Dos horas más adelante…

Durante los cuales bebí toda mi limonada frozen, e hice más…

Freí la masa, la cual se había aumentada.  Hice anillos con la masa, y después de freír los todos, los probé con un jarabe que hice con una mezcla cocida de:

Un cuarto de taza de melaza, una cucharada de azúcar, una rama de canela, una cucharadita de clavo, zumo (jugo) de naranja y limón con las cáscaras de dichas frutas (todo lo que cocino yo ha de tener limones).

Este último paso de hacer el jarabe me fue el más difícil.  Pero logré hacerlo de buen gusto.  Me comí casi todos los picarones solo, con el jarabe encima de todos, y después de beber aún más de la limonada frozen, me acosté para dormir.

Jeromy Thorarensen29 de abril de 2012

Sunday, April 22, 2012

Él que lima la lima de Lima.


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

Cuando yo visito lugares lejanos y extraños, siempre me esfuerzo a probar dos cosas muy importantes: Las frutas y el chocolate de los ciudadanos.  Debido a que Perú tiene tres zonas geográficas distintas, los paisanos disfrutan de una amplia variedad de frutas.  Ya que yo había pasado un día relajando en el hotel y el área alrededor, decidí buscar un mercado de los granjeros.  Viajé en un autobús hacia el borde de la ciudad, hacia el interior del país donde no pude ver el océano.  El mercado estaba muy lleno de gente animada, y todos estaban comprando y vendiendo con mucho entusiasmo.  Yo no me puedo mezclar con los nativos muy bien, así que me identificaron los propietarios de las tiendas como extranjero muy rápidamente.  Antes, eran muy animados, pero al verme a mí, llegaron a ser hiper-animados.  Este tipo de atención no me molesta para nada, siempre soy ´´manso como la paloma, pero astuto como la serpiente.´´  Les pregunté a algunos dónde podría encontrar las mejor frutas del país, y claro que se podría en el mismo sitio.  Me guiaron hacia una tienda de frutas absolutamente sobrellenada, y la viejita granjera que fue dueña de ella me habló de todas las frutas disponibles.  Después de bombardearme con palabras y un acento chungo pero dulce, decidí comprar unas frutas específicas.  Regresé a mi hotel con una Chirimoya (muy dulce, casi como salsa de manzanas), un Pepino (especia de melón), una Tuna (especia de cactus, ¡muy muy dulce!), y dos tipos de limones: el Camu Camu y el limón Peruano.  Yo no suelo comprar ni comerme limones, pero la viejita me dijo que no se puede visitar a Lima sin comer la lima de Lima, o sea, el dicho limón Peruano.  Yo elegí comprar el Camu Camu también porque era una fruta nativa de Perú.  Había otras frutas nativas, pero decidí limitar mis compras y disfrutar de otras frutas en otras áreas en otro día.

Cuando llegué a mi hotel, pregunté al botón dónde podría encontrar una buena tienda de chocolates.  Me dio la dirección de una, y el mismo día me fui caminando para buscar los dulces de mis sueños.  Encontré la tienda fácilmente, y hablé con el dueño de la tienda por un rato.  Él me habló de una competición (que desgraciadamente no podré asistir) llamada El Salón de Chocolate de Perú.  Debido a que los cacaoteros (¡qué título!) de Perú ganaron el Salón de Chocolate de París el año pasado, el presidente de APPCACAO decidió organizar otra competición para Perú.  El dueño me dijo que él mismo estaba preparando una especia de chocolate nuevo para la competición, pero resultó muy difícil porque no quedaba muchos sabores originales, o sea, que era muy difícil inventar un sabor nuevo después de tantas competiciones.  Yo no hablaba en serio cuando le dije que a los americanos les gusta el chocolate con naranja, y quizás debería inventar un chocolate con el lima de Lima, pero al salirme las palabras sus ojos se agrandaron y empezó a hablarme tan rápidamente que no podía entenderle.  Me estaba agradeciendo, eso sí entendí, y me dio una barra de chocolate tan grande que no podía acabar con ello hasta el último día de mi viaje.  No me permitió pagar por la barra, cuyo sabor fue increíble, y me dijo que era un don digno de la inspiración. Así que si un chocolate con lima gana mucha popularidad, supongo que es culpa mía.