Renuncia (Disclaimer): Todo lo
que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase. Es una obra de ficción; yo no he viajado ni
voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.
Cuando yo visito lugares lejanos y extraños, siempre me
esfuerzo a probar dos cosas muy importantes: Las frutas y el chocolate de los
ciudadanos. Debido a que Perú tiene tres
zonas geográficas distintas, los paisanos disfrutan de una amplia variedad de
frutas. Ya que yo había pasado un día
relajando en el hotel y el área alrededor, decidí buscar un mercado de los
granjeros. Viajé en un autobús hacia el
borde de la ciudad, hacia el interior del país donde no pude ver el
océano. El mercado estaba muy lleno de
gente animada, y todos estaban comprando y vendiendo con mucho entusiasmo. Yo no me puedo mezclar con los nativos muy
bien, así que me identificaron los propietarios de las tiendas como extranjero
muy rápidamente. Antes, eran muy
animados, pero al verme a mí, llegaron a ser hiper-animados. Este tipo de atención no me molesta para
nada, siempre soy ´´manso como la paloma, pero astuto como la serpiente.´´ Les pregunté a algunos dónde podría encontrar
las mejor frutas del país, y claro que se podría en el mismo sitio. Me guiaron hacia una tienda de frutas
absolutamente sobrellenada, y la viejita granjera que fue dueña de ella me
habló de todas las frutas disponibles. Después
de bombardearme con palabras y un acento chungo pero dulce, decidí comprar unas
frutas específicas. Regresé a mi hotel
con una Chirimoya (muy dulce, casi como salsa de manzanas), un Pepino (especia
de melón), una Tuna (especia de cactus, ¡muy muy dulce!), y dos tipos de
limones: el Camu Camu y el limón Peruano.
Yo no suelo comprar ni comerme limones, pero la viejita me dijo que no
se puede visitar a Lima sin comer la lima de Lima, o sea, el dicho limón
Peruano. Yo elegí comprar el Camu Camu
también porque era una fruta nativa de Perú.
Había otras frutas nativas, pero decidí limitar mis compras y disfrutar
de otras frutas en otras áreas en otro día.
Cuando llegué a mi hotel, pregunté al botón dónde podría
encontrar una buena tienda de chocolates.
Me dio la dirección de una, y el mismo día me fui caminando para buscar
los dulces de mis sueños. Encontré la
tienda fácilmente, y hablé con el dueño de la tienda por un rato. Él me habló de una competición (que
desgraciadamente no podré asistir) llamada El Salón de Chocolate de Perú. Debido a que los cacaoteros (¡qué título!) de
Perú ganaron el Salón de Chocolate de París el año pasado, el presidente de
APPCACAO decidió organizar otra competición para Perú. El dueño me dijo que él mismo estaba
preparando una especia de chocolate nuevo para la competición, pero resultó muy
difícil porque no quedaba muchos sabores originales, o sea, que era muy difícil
inventar un sabor nuevo después de tantas competiciones. Yo no hablaba en serio cuando le dije que a
los americanos les gusta el chocolate con naranja, y quizás debería inventar un
chocolate con el lima de Lima, pero al salirme las palabras sus ojos se
agrandaron y empezó a hablarme tan rápidamente que no podía entenderle. Me estaba agradeciendo, eso sí entendí, y me dio
una barra de chocolate tan grande que no podía acabar con ello hasta el último
día de mi viaje. No me permitió pagar por
la barra, cuyo sabor fue increíble, y me dijo que era un don digno de la
inspiración. Así que si un chocolate con lima gana mucha popularidad, supongo
que es culpa mía.
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