Sunday, April 22, 2012

Él que lima la lima de Lima.


Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase.  Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.

Cuando yo visito lugares lejanos y extraños, siempre me esfuerzo a probar dos cosas muy importantes: Las frutas y el chocolate de los ciudadanos.  Debido a que Perú tiene tres zonas geográficas distintas, los paisanos disfrutan de una amplia variedad de frutas.  Ya que yo había pasado un día relajando en el hotel y el área alrededor, decidí buscar un mercado de los granjeros.  Viajé en un autobús hacia el borde de la ciudad, hacia el interior del país donde no pude ver el océano.  El mercado estaba muy lleno de gente animada, y todos estaban comprando y vendiendo con mucho entusiasmo.  Yo no me puedo mezclar con los nativos muy bien, así que me identificaron los propietarios de las tiendas como extranjero muy rápidamente.  Antes, eran muy animados, pero al verme a mí, llegaron a ser hiper-animados.  Este tipo de atención no me molesta para nada, siempre soy ´´manso como la paloma, pero astuto como la serpiente.´´  Les pregunté a algunos dónde podría encontrar las mejor frutas del país, y claro que se podría en el mismo sitio.  Me guiaron hacia una tienda de frutas absolutamente sobrellenada, y la viejita granjera que fue dueña de ella me habló de todas las frutas disponibles.  Después de bombardearme con palabras y un acento chungo pero dulce, decidí comprar unas frutas específicas.  Regresé a mi hotel con una Chirimoya (muy dulce, casi como salsa de manzanas), un Pepino (especia de melón), una Tuna (especia de cactus, ¡muy muy dulce!), y dos tipos de limones: el Camu Camu y el limón Peruano.  Yo no suelo comprar ni comerme limones, pero la viejita me dijo que no se puede visitar a Lima sin comer la lima de Lima, o sea, el dicho limón Peruano.  Yo elegí comprar el Camu Camu también porque era una fruta nativa de Perú.  Había otras frutas nativas, pero decidí limitar mis compras y disfrutar de otras frutas en otras áreas en otro día.

Cuando llegué a mi hotel, pregunté al botón dónde podría encontrar una buena tienda de chocolates.  Me dio la dirección de una, y el mismo día me fui caminando para buscar los dulces de mis sueños.  Encontré la tienda fácilmente, y hablé con el dueño de la tienda por un rato.  Él me habló de una competición (que desgraciadamente no podré asistir) llamada El Salón de Chocolate de Perú.  Debido a que los cacaoteros (¡qué título!) de Perú ganaron el Salón de Chocolate de París el año pasado, el presidente de APPCACAO decidió organizar otra competición para Perú.  El dueño me dijo que él mismo estaba preparando una especia de chocolate nuevo para la competición, pero resultó muy difícil porque no quedaba muchos sabores originales, o sea, que era muy difícil inventar un sabor nuevo después de tantas competiciones.  Yo no hablaba en serio cuando le dije que a los americanos les gusta el chocolate con naranja, y quizás debería inventar un chocolate con el lima de Lima, pero al salirme las palabras sus ojos se agrandaron y empezó a hablarme tan rápidamente que no podía entenderle.  Me estaba agradeciendo, eso sí entendí, y me dio una barra de chocolate tan grande que no podía acabar con ello hasta el último día de mi viaje.  No me permitió pagar por la barra, cuyo sabor fue increíble, y me dijo que era un don digno de la inspiración. Así que si un chocolate con lima gana mucha popularidad, supongo que es culpa mía.

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