Renuncia (Disclaimer): Todo lo que escribo en esta bitácora de SPAN 498 es para mi clase. Es una obra de ficción; yo no he viajado ni voy a viajar a Perú en breve, aunque tengo grandes ganas de hacerlo.
La quinta ciudad más grande en Latinoamérica se extiende hasta los extremos del horizonte. Soy un gigante volante encima de Lima, y si no tengo cuidado, voy a pisar en alguna arquitectura histórica, y así encendería la ira de todo peruano.
En realidad, estoy sentado en la silla 27A, muy detrás del ala izquierda de un Boeing 747 que está lleno hasta el cuello. Viejos tosan, niños lloran, y los demás charlan entre sí mismos. Lo ignoro todo, mi frente puesta sobre la ventana, viendo toda la ciudad posible. Cuando viajo en avión, esta parte del viaje es mi favorito. Me encanta ver el destino desde las alturas, como si fuera un modelo en miniatura, y especialmente cuando el sol se pone y se ilumina la ciudad. Me gusta imaginar que estoy paseando por las calles allí abajo, y que soy un hombre diferente con otra historia que sucedió en este destino extranjero.
A medida que vuela el avión más bajo, veo las calles y coches más claramente, y pienso en el comienzo y crecimiento de esta ciudad tan increíble. Sé que he planeado viajar por otros lugares interesantes, pero ahora mismo ojalá que pudiera pasar toda mi vacación en esta ciudad única. Leí antes de llegar que este capital (no tanto la arquitectura como la cultura) contiene una mezcla de influencias de Europa, África, Asía, y de los indígenas, y me encantaría conocer la ciudad entera.
El avión se baja más, y pasamos encima de unos barrios pobres, seguidos por unas áreas industriales. No sé en qué dirección precisa volamos…pues el sol no se ha puesto dentro de mi punto de vista. Aun así sé que por lo menos vamos hacia el sur. Hace una hora que no vemos el mar, si yo me habría sentado en el otro lado del avión creo que todavía lo viera.
Hasta ahora, en unas horas, he viajado miles de kilómetros. Empecé en Spokane, viajé en autobús a Seattle, y de allí a Texas fui en avión. Pasé un rato en el estado de la estrella sola antes de hacer el viaje grande hacia Lima. Pero todavía me siento que realmente no he hecho viaje ninguno. Para mí, estas horas no me valen como horas gastadas viajando hasta que esté en las calles del destino. Pronto mi viaje comenzará de verdad. Estamos a punto de aterrizar, el cual jamás me aterrará.
Jeromy Thorarensen 15 de abril de 2012
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